Capilla del Señor-San Antonio de Areco-Zárate
15 de abril de 2006
Narración de Fernando Castellanos

"Ciclista que huye... sirve para otra pedaleada"

Parece ser que en esta oportunidad volveré a ser yo quien les acerque un breve relato de la salida realizada el sábado 15 de abril por los fugaces pagos de Areco, y digo fugaces porque evidentemente este tipo de actividad cicloturística que desarrollamos está muy condicionada en tiempos por los horarios de los servicios de trenes que nos acercan a los rumbos que hemos elegido. En especial para aquellos que como el que suscribe debe hacer uso de dos líneas ferroviarias para llegar a destino...
Yendo a nuestro asunto, la jornada comenzó con el encuentro de los participantes en la Estación Retiro puntualmente para tomar el tren hasta Victoria y esperar la salida del servicio Victoria-Capilla del Señor. Nos fuimos encontrando en la boletería el Sr. Chanes, Juan, yo y seguidamente se sumó Pedro. La mañana amaneció fría así que fueron muy bienvenidas unas oportunas bolas de fraile y churros que amenizaron el viaje. En Victoria se sumaron Pablo (alias el padre) y Roberto, un nuevo y osado integrante que se animó a formar parte de nuestras filas y al cual le damos la bienvenida y suerte en estas lides.
Para las 9.05 horas y ya casi a punto de partir llegó Marcelo retrasado por un problema con su yo interior al que por suerte Chanes encontró rápida solución con un simple par de pastillas de carbón...
El viaje a Capilla fue bastante largo y fresco (faltaban algo más que los burletes en las ventanas...) pero por suerte contamos con los mates de Chanes y un sol brillante que apenas entibiaba. A las 10.45 horas aproximadamente estábamos en Capilla prestos a partir. Siete seríamos de la partida rumbo a los pagos de Areco. Enfilamos el camino marcado según Marcelo y su fiel amigo el gitanito GiPSy que le adivina el rumbo, más no la suerte... ya que al poco tiempo de comenzar a rodar sobre tierra empezamos a sufrir los resultados de la lluvia del día jueves. Los caminos estaban embarrados. Como le dije a Juan en determinado momento teníamos cancha pesada, el barro comenzó a pegarse en nuestras ruedas haciendo de ellas una masa voluminosa que empastaba el andar, lo hacia resbaladizo y pesado. Por un momento sentí añoranza por mis viejas y queridas slicks que me ayudaron mucho en otros tiempos pero no había otra que darle pa´delante y pedalear. Además con rumbo oeste teníamos viento cruzado casi en contra. Pasamos por la pulpería El Farolito, luego paralelos a las vías llegamos hasta cruzarnos la ruta 193. Para estos momentos algunos ya evidenciaban un retraso en el ritmo del grupo lo que iba a ser cuestionado por otros, los cuales ya sentenciaban el título de la salida del día y que no tiene nada que ver con el del relato que aquí les traigo. "Esperando a Chanes"; "Rescatando al ciclista Chanes", etc., eran algunos epitafios que se vertían en aquel momento. Pero hete aquí que para salvar su buen nombre y honor a la causa y para no demorar al grupo AleChan en un gesto de grandeza optó por acortar distancia transitando la ruta 193 esperándonos en el cruce de caminos cercano a la salida del pueblo de Solís, y así lo hizo. Luego de que el resto siguiera el itinerario trazado y después de aprovisionarnos de líquido en Solís nos reencontramos con Chanes, muy orondo sentado debajo de un cartel haciendo una especie de aperitivo mientras nos esperaba.
Ya todos juntos de nuevo reanudamos la marcha por los caminos en mejor estado y más firmes que antes, con lo que la velocidad pudo incrementarse notoriamente y en especial cuando el rumbo fue nor-noroeste, lo que nos dio el changüí de tener viento a favor. Quiero destacar que en este tramo el terreno ondulado de la cuenca del Arroyo de Giles es un muy pintoresco paisaje que se disfrutó mucho por sus bajadas y suaves pendientes.
Seguidamente estaba planeado rumbear para la estación de Vagues pero dado el retraso que llevábamos optamos por seguir hasta la ruta 41 y luego entrar a San Antonio de Areco. Allí nos separamos para comprar nuestro almuerzo Juan, Roberto y yo, los demás siguieron hacia la estación y nos reencontramos en el Puente Viejo para comer a orillas del Río Areco. Mientras almorzábamos comenzaron las especulaciones sobre los horarios proyectados del regreso a Capilla del Señor y en verdad no eran nada alentadores pues debíamos hacer cerca de 50 Km. en menos de tres horas y con viento mayormente en contra. Como no había mucho tiempo disponible almorzamos rápidamente y nos pusimos en marcha ya que el tiempo comenzaba a correr... decidimos continuar la ruta trazada hasta el Puente Castex y allí decidir si volver a Capilla o seguir hacia Zárate para tomar el supuesto tren de las 18.35 horas... Nos pusimos en marcha, pasamos brevemente por la Pulpería La Blanqueada, no pudimos saludar a Don Segundo y nos fuimos rumbo a la ruta 31. Con viento cruzado pedaleamos a buen ritmo pero nuestro amigo Chanes se nos venía quedando un poco, pasamos por el Haras de la Pomme, nos cruzamos con algunos jinetes muy paquetes y cada tanto parábamos para reagrupar. En el Puente Castex mientras esperábamos a Chanes ya decidimos que el destino sería Zárate pues el viento jugaría a nuestro favor y podríamos llegar a tiempo al tren de las 18.35. Todo iba bien hasta el reagrupamiento anterior a la bifurcación del camino que conduce a Capilla. En aquel tramo el grupo se estiró según el ritmo que podía imprimir cada uno y fue así que siguiendo la rueda de Pedro y Marcelo los tres nos alejamos del resto que venia detrás. En una de las últimas paradas frente a una escuela agrotécnica esperamos que llegara el resto, y como ya era habitual, esperar al ciclista Chanes que cerraba el grupo. En eso estábamos cuando vemos aproximarse una camioneta de la Cooperativa Eléctrica de Zárate con una carga especial a bordo. El muy sonriente séptimo integrante había abandonado la pedaleada e hizo uso de uno de los típicos recursos para salir airoso de la cuestión y llegar anticipadamente a Zárate...
Algunos lo tomaron como un acto de traición, otros como un acto de servicio para no demorar al resto... personalmente no lo cuestiono porque el recurso es válido, muchos lo hemos aprovechado en otras oportunidades, así que luego de esta baja en el grupo el resto continuó hacia Zárate; ahora la preocupación estaba en llegar a tiempo. Con la ruta 9 a la vista hicimos la última parada y luego tomamos por la colectora, cruzamos por el puente la autopista y entramos a Zárate, nos reagrupamos en la estación alrededor de las 18 horas y fuimos a sacar boletos. Pero como no todo podía salir redondito allí nos enteramos de que el próximo tren saldría a las 19.35... tuvimos que hacer huevo de pascua una hora y media en la estación para esperar el tren.
Como ven, exceptuando ciertos temas de horarios de servicios de ferrocarril, todo salió muy bien, fue una excelente salida que nos dejó con ganas de visitar más, algunos prometieron volver pero con más tiempo.
Por mi parte fue otra pedaleada que disfruté mucho, con amigos y lindos campos para recorrer; vaya mi saludo y agradecimiento por otros lindos momentos compartidos. El regreso en tren es un tema aparte que escapa a nuestras intenciones y que no podemos operar sobre ello, sólo tratar de capearlo lo mejor posible...

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