"Ciclista que huye... sirve para otra pedaleada"
Parece ser que en esta oportunidad
volveré a ser yo quien les acerque un breve relato de la salida realizada
el sábado 15 de abril por los fugaces pagos de Areco, y digo fugaces
porque evidentemente este tipo de actividad cicloturística que
desarrollamos está muy condicionada en tiempos por los horarios de los
servicios de trenes que nos acercan a los rumbos que hemos elegido. En
especial para aquellos que como el que suscribe debe hacer uso de dos
líneas ferroviarias para llegar a destino...
Yendo a nuestro asunto, la jornada comenzó con el encuentro de los
participantes en la Estación Retiro puntualmente para tomar el tren hasta
Victoria y esperar la salida del servicio Victoria-Capilla del Señor. Nos
fuimos encontrando en la boletería el Sr. Chanes, Juan, yo y seguidamente
se sumó Pedro. La mañana amaneció fría así que fueron muy bienvenidas unas
oportunas bolas de fraile y churros que amenizaron el viaje. En Victoria
se sumaron Pablo (alias el padre) y Roberto, un nuevo y osado integrante
que se animó a formar parte de nuestras filas y al cual le damos la
bienvenida y suerte en estas lides.
Para las 9.05 horas y ya casi a punto de partir llegó Marcelo retrasado
por un problema con su yo interior al que por suerte Chanes encontró
rápida solución con un simple par de pastillas de carbón...
El viaje a Capilla fue bastante largo y fresco (faltaban algo más que los
burletes en las ventanas...) pero por suerte contamos con los mates de
Chanes y un sol brillante que apenas entibiaba. A las 10.45 horas
aproximadamente estábamos en Capilla prestos a partir. Siete seríamos de
la partida rumbo a los pagos de Areco. Enfilamos el camino marcado según
Marcelo y su fiel amigo el gitanito GiPSy que le adivina el rumbo, más no
la suerte... ya que al poco tiempo de comenzar a rodar sobre tierra
empezamos a sufrir los resultados de la lluvia del día jueves. Los caminos
estaban embarrados. Como le dije a Juan en determinado momento teníamos
cancha pesada, el barro comenzó a pegarse en nuestras ruedas haciendo de
ellas una masa voluminosa que empastaba el andar, lo hacia resbaladizo y
pesado. Por un momento sentí añoranza por mis viejas y queridas slicks que
me ayudaron mucho en otros tiempos pero no había otra que darle pa´delante
y pedalear. Además con rumbo oeste teníamos viento cruzado casi en contra.
Pasamos por la pulpería El Farolito, luego paralelos a las vías llegamos
hasta cruzarnos la ruta 193. Para estos momentos algunos ya evidenciaban
un retraso en el ritmo del grupo lo que iba a ser cuestionado por otros,
los cuales ya sentenciaban el título de la salida del día y que no tiene
nada que ver con el del relato que aquí les traigo. "Esperando a Chanes";
"Rescatando al ciclista Chanes", etc., eran algunos epitafios que se
vertían en aquel momento. Pero hete aquí que para salvar su buen nombre y
honor a la causa y para no demorar al grupo AleChan en un gesto de
grandeza optó por acortar distancia transitando la ruta 193 esperándonos
en el cruce de caminos cercano a la salida del pueblo de Solís, y así lo
hizo. Luego de que el resto siguiera el itinerario trazado y después de
aprovisionarnos de líquido en Solís nos reencontramos con Chanes, muy
orondo sentado debajo de un cartel haciendo una especie de aperitivo
mientras nos esperaba.
Ya todos juntos de nuevo reanudamos la marcha por los caminos en mejor
estado y más firmes que antes, con lo que la velocidad pudo incrementarse
notoriamente y en especial cuando el rumbo fue nor-noroeste, lo que nos
dio el changüí de tener viento a favor. Quiero destacar que en este tramo
el terreno ondulado de la cuenca del Arroyo de Giles es un muy pintoresco
paisaje que se disfrutó mucho por sus bajadas y suaves pendientes.
Seguidamente estaba planeado rumbear para la estación de Vagues pero dado
el retraso que llevábamos optamos por seguir hasta la ruta 41 y luego
entrar a San Antonio de Areco. Allí nos separamos para comprar nuestro
almuerzo Juan, Roberto y yo, los demás siguieron hacia la estación y nos
reencontramos en el Puente Viejo para comer a orillas del Río Areco.
Mientras almorzábamos comenzaron las especulaciones sobre los horarios
proyectados del regreso a Capilla del Señor y en verdad no eran nada
alentadores pues debíamos hacer cerca de 50 Km. en menos de tres horas y
con viento mayormente en contra. Como no había mucho tiempo disponible
almorzamos rápidamente y nos pusimos en marcha ya que el tiempo comenzaba
a correr... decidimos continuar la ruta trazada hasta el Puente Castex y
allí decidir si volver a Capilla o seguir hacia Zárate para tomar el
supuesto tren de las 18.35 horas... Nos pusimos en marcha, pasamos
brevemente por la Pulpería La Blanqueada, no pudimos saludar a Don Segundo
y nos fuimos rumbo a la ruta 31. Con viento cruzado pedaleamos a buen
ritmo pero nuestro amigo Chanes se nos venía quedando un poco, pasamos por
el Haras de la Pomme, nos cruzamos con algunos jinetes muy paquetes y cada
tanto parábamos para reagrupar. En el Puente Castex mientras esperábamos a
Chanes ya decidimos que el destino sería Zárate pues el viento jugaría a
nuestro favor y podríamos llegar a tiempo al tren de las 18.35. Todo iba
bien hasta el reagrupamiento anterior a la bifurcación del camino que
conduce a Capilla. En aquel tramo el grupo se estiró según el ritmo que
podía imprimir cada uno y fue así que siguiendo la rueda de Pedro y
Marcelo los tres nos alejamos del resto que venia detrás. En una de las
últimas paradas frente a una escuela agrotécnica esperamos que llegara el
resto, y como ya era habitual, esperar al ciclista Chanes que cerraba el
grupo. En eso estábamos cuando vemos aproximarse una camioneta de la
Cooperativa Eléctrica de Zárate con una carga especial a bordo. El muy
sonriente séptimo integrante había abandonado la pedaleada e hizo uso de
uno de los típicos recursos para salir airoso de la cuestión y llegar
anticipadamente a Zárate...
Algunos lo tomaron como un acto de traición, otros como un acto de
servicio para no demorar al resto... personalmente no lo cuestiono porque
el recurso es válido, muchos lo hemos aprovechado en otras oportunidades,
así que luego de esta baja en el grupo el resto continuó hacia Zárate;
ahora la preocupación estaba en llegar a tiempo. Con la ruta 9 a la vista
hicimos la última parada y luego tomamos por la colectora, cruzamos por el
puente la autopista y entramos a Zárate, nos reagrupamos en la estación
alrededor de las 18 horas y fuimos a sacar boletos. Pero como no todo
podía salir redondito allí nos enteramos de que el próximo tren saldría a
las 19.35... tuvimos que hacer huevo de pascua una hora y media en la
estación para esperar el tren.
Como ven, exceptuando ciertos temas de horarios de servicios de
ferrocarril, todo salió muy bien, fue una excelente salida que nos dejó
con ganas de visitar más, algunos prometieron volver pero con más tiempo.
Por mi parte fue otra pedaleada que disfruté mucho, con amigos y lindos
campos para recorrer; vaya mi saludo y agradecimiento por otros lindos
momentos compartidos. El regreso en tren es un tema aparte que escapa a
nuestras intenciones y que no podemos operar sobre ello, sólo tratar de
capearlo lo mejor posible...