La Plata-B. Bavio-J. Arditi-Poblet
17 de diciembre de 2005
Narración de Fernando Castellanos

"Tras las huellas del Ferrocarril Sud"

Como hemos llegado ya casi a fin de año me pareció muy acertada la invitación de AleChan de culminar mis salidas compartiendo un nuevo relato de una salida llevada a cabo por el 42x11 en la zona sur del Gran Buenos Aires. En esta oportunidad la vuelta se realizó el sábado 17 de diciembre partiendo desde la ciudad de La Plata. El punto de encuentro fue la Estación Constitución, cabecera de Ferrocarril Roca a las 9 h. de una mañana que prometía ser cálida y agradable. Allí nos fuimos reuniendo Marcelo, Juan, Alepolvorines, que no iba a perderse una travesía ferro-exploratoria muy cara a sus gustos; y por último se agregó Ariel reapareciendo en los circuitos ciclistas luego de una convalecencia, y yo.

Abordamos el tren acomodando las bicis en el furgón y sentándonos en los primeros asientos de la formación. Hasta aquí todo hacía prever que seríamos solo cinco en esta nueva aventura pero el destino nos tenía reservada la grata sorpresa en forma de AleChan que abordaba el tren en Sarandí y al cual todos daban por ausente y más grande aún fue la sorpresa cuando lo vimos aparecer vistiendo el maillot oficial del dream team RIDERS MTB. Creo yo debe estar abierto el libro de pases y AleChan fue tentado con una jugosísima suma para incorporarse a las filas del grupo liderado por AleCajal al cual aprovecho para felicitar por la excelente iniciativa de vestir a su grupo con una muy linda camiseta.

Realizamos el viaje hacia el punto de partida, la ciudad de La Plata, muy cómodamente mientras algunos pergeñaban nuevos recorridos e intercambiaban datos desplegando mapas, fotocopias y libritos de rutas como si se tratara de una convención de exploradores. Pasadas las 10.20 h. llegamos a La Plata, Marcelo, AleChan y Alepol ajustaron sus respectivos GPS, éste último ajustó sus mapitas y salimos rumbo al primer objetivo, la Estación La Plata del Ferrocarril Provincial. Allí justamente se estaba desarrollando un festival de teatro que contaba con un muy buen plantel femenino, lo que daba como para terminar allí nomás la salida pero la profesionalidad de los pedalistas del 42x11 primó y continuamos viaje… los caminos nos aguardaban.

 La siguiente parada fue la Estación Rufino de Elizalde. Allí nos adentramos en la estación hoy tomada como vivienda, como muchos otros casos, pero en éste en particular se estaba gestando una movida pro-recuperación del patrimonio barrial ya que se presentó ante nosotros una señora que según sus dichos estaba a cargo de la restauración del edificio y del paso que comunica ambos lados del barrio y la cual nos preguntaba insistentemente quiénes éramos y que hacíamos allí. Luego de que Alepol oficiara de representante del grupo y diera las explicaciones del caso Marcelo hizo fotos en el cartel junto con todos los chiquillos que se congregaron. Hubo intercambio de mails, para después partir rumbo a otro objetivo muy cercano que fue el puente o cruce de la traza de la Compañía General (Puente de Fierro).

En el puente también hubo fotos y rápidamente salimos hacia un camino algo más consolidado pues el barrio circundante era muy humilde en donde sobresalían notoriamente  personajes foráneos y de aspecto facinerosos como éramos nosotros.

Comenzamos a tomar en dirección al aeródromo de La Plata para luego bordearlo; aquí la lluvia del día anterior dejó numerosos charcos y lodo que hubo que sortear no sin poder evitar alguna que otra metida de pata en el barro. Volvimos a toparnos con la línea férrea la cual seguíamos pero esta vez nos montamos sobre ella y comenzamos a rodar por la vía en un sendero muy atractivo que nos llevó por unos 2 km. entre malezas, hierbas pinchudas y alfalfa silvestre o algo así según nuestro asesor en botánica AleChan.

La Estación Arana fue nuestro siguiente destino y es otro ejemplo de ocupación de espacio público pero que en este caso se puede decir que está bien conservado pues su ocupante se esmera en mantener en lo posible la estación e inclusive lleva adelante algún emprendimiento particular relacionado con el ferrocarril. Allí se encuentran sobre los rieles dos zorritas, una manual y otra motorizada que llega a cumplir un recorrido turístico, por así decir. Mientras algunos descansaban a la sombra de un árbol con música reggae yo estaba entusiasmado con aquellos aparatitos e intenté mover casi sin éxito la zorrita manual y comprobé que no es para debiluchos realizar un viajecito en esos mecanismos. Hubo más fotos y agradecimientos al ocupante del predio por permitirnos el acceso y luego fuimos a comprar víveres a un almacén cercano para después almorzar en la vereda del colegio.

Luego del almuerzo y con el dato de que se podía seguir transitando por el sendero sobre la vía comenzamos a rodar con mucho entusiasmo por esa brecha apenas visible a causa de las hierbas circundantes, también fuimos fugaces testigos de la fauna reinante cuando una iguana más conocida con el nombre científico de lagartus overus según un zoólogo del momento, la cual riendo dijo rajemus! salió corriendo sin dar oportunidad a ser retratada para el archivo fotográfico y faunístico de Marcelo.

Anduvimos varios kilómetros más sobre la vía, con algunas interrupciones debido a que faltaban elementos para poder cruzar los pasos sobre vados o canales y en otros casos cruzamos haciendo equilibrio. Más adelante salimos a un camino asfaltado que nos llevó a la Estación Ignacio Correas. El derrotero continuaría ya por caminos rurales cubiertos en parte por conchilla y arena típica de la zona. Llegamos al pueblo de General Mansilla (Estación Bartolomé Bavio) donde el kía… perdón, el guía, nos llevó al punto más interesante del paraje, la Heladería La Casona. Allí nos parapetamos contra el mostrador del local y comenzamos a dirimir qué sabores degustaríamos. Una vez pipones unos y melosos otros gracias a Chayanne volvimos al camino con rumbo Apeadero Km. 92, ya para estas alturas el cansancio empezaba a hacer mella en mí. A 8 km. aproximadamente llegamos al apeadero. Alepol y Marce fueron a hacer fotos, los demás nos quedamos a la vera del camino, AleChan atendiendo llamados telefónicos, Juan jugando con una culebrita disecada, Ariel y yo charlando de cosas de la vida. Al rato regresaron nuestros exploradores férreos… ¿qué encontraron? nunca lo sabremos pero que fue gracioso el episodio eso es seguro.

Emprendimos el tramo final hacia Julio Arditi 3 km. más adelante. Entramos a un pequeño caserío donde la estación estaba parte en ruinas y parte ocupada. Hicimos un rápido recorrido donde un chancho cholulo (no confundir con el guarda) quería que le sacaran una foto mientras se asomaba por una ventana de las instalaciones derruidas convertidas hoy en chiquero.

De allí comenzamos a trazar nuestro regreso, para esto eran ya cerca de las 17 h.; los pronósticos daban como hora de arribo a  La Plata las 22 h. Había que acelerar el ritmo. Gracias a un leve viento a favor volvíamos con una cierta velocidad. En determinado punto los guías se desvían por un dato que indicaba el GPS pero era una tranquera que anunciaba la entrada a una estancia. Para cotejar datos despliegan el mapa general y con gran estupor Alepol exclama “¡Estamos más cerca de Chascomús que de La Plata!“ Aquello sonaba alarmante. Percatados de nuestra situación enfilamos hacia la ruta 36 y comenzamos a pedalear tratando de recuperar tiempo, pero el cansancio se notaba. El viento ya no ayudaba mucho y el retorno se hacía largo. Nos reagrupábamos cada tanto y en un bar al costado de la ruta compramos líquido para reabastecernos. Bajamos del asfalto tras 25 km. para pasar por la Estación Poblet. No nos quedamos mucho tiempo porque se hacía tarde. Ya comenzábamos a transitar por los suburbios de La Plata entre quintas con alcauciles en flor pero aún estábamos lejos, la tarde ya caía y empezábamos a quemar los últimos cartuchos.

Llegamos hasta la 205 luego la Av. 44 siempre a puro esfuerzo y cortando semáforos (como así también las plazoletas intermedias ). Entramos a La Plata cerca de las 20 h. para tomar el tren de las 20.20 h. Y de esta forma terminó una vez más nuestras andanzas recorriendo las estaciones perdidas.

No tuvimos tiempo de hacer el esperado brindis final pero de todas formas hubo muchas más cosas compartidas que una simple copa y no sólo en esta última salida ni tampoco con este pequeño grupo solamente. Fue un muy lindo año de recorridos, aventuras, anécdotas, risas y fatigas pero todas con mucho provecho. En particular mi deseo es agradecer a todos aquellos con quienes compartí muchos kilómetros de caminos pedaleando, a los distintos grupos con quienes hicimos salidas en común, Megabikers, 42x11, Riders MTB, Ciclistas Latinos, a quienes simplemente se sumaron en alguna salida aislada, a quienes nos siguieron desde Internet a través de estos relatos y que aún no se animan a emprender el viaje... esos viajes, sus paisajes y anécdotas. Todo un símbolo del mundo, que va cobrando existencia a medida que aprendemos a mirarlo desde nosotros mismos.

Muy buen año 2006 para todos y parafraseando a nuestro amigo en común “Lo mejor está por venir”.

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