Zárate-San Pedro-Zárate
26 y 27 de noviembre de 2005
Narración de Fernando Castellanos

"Bellezas naturales de los campos bonaerenses"

Una vez más me encuentro frente a la PC para compartir con ustedes este relato de la salida celebrada los días 26 y 27 de noviembre por el grupo Megabikers conjuntamente con los integrantes del 42x11 por los caminos rurales que unen Zárate con la ciudad de San Pedro.

 Prólogo

Mi jornada comenzó muy temprano pues debía abordar el tren desde la estación Retiro rumbo a Villa Ballester para luego combinar hasta Zárate. Como había salido con tiempo me dirigía por la Av. 9 de Julio muy tranquilo y se me ocurrió aprovechar la poca actividad de un sábado a la mañana para recorrer un poco la city porteña, bajé por Diagonal Norte hasta la Plaza de Mayo y allí quiso la casualidad de que a las 7:00 horas de la mañana pudiera presenciar la tradicional ceremonia de izamiento de la Bandera Nacional por el cuerpo de Granaderos a Caballo. Me detuve unos instantes y junto con un nutrido grupo de uniformados de la policía que custodiaban desde temprano la plaza saludamos a la bandera. Seguidamente continué mi rumbo hacia Retiro luego de este particular momento, el cual tomé como un formal y ameno inicio de las jornadas que vendrían.

Ya en la estación compré provisiones y esperé la hora de salida. Allí me reuní con Gino y Juan que se sumó instantes antes de partir (siempre al límite). El viaje comenzaba…

En Villa Ballester trasbordamos de tren y se unieron Sergio y tres nuevos pedalistas que participaban de nuestra salida por primera vez. Aquí pido disculpas por mi falta de educación pues sólo recuerdo el nombre de uno de ellos, Ricardo; a los dos restantes para dar un seudónimo los llamaremos Ab & Co* de aquí en adelante. Viajamos inmersos en el folklore que habitualmente matiza este tipo de servicio y que gracias a estas salidas me muestran otras realidades de nuestra gente, muy alejada de la versión que intentan vendernos algunos de nuestros carísimos políticos. En Pacheco subieron Marcelo y Alepol, nuestros guías y organizador respectivamente; un total de nueve seríamos de la partida. El grupo se había completado…

Jornada del sábado 26 de noviembre

Llegamos a Zárate pasadas la 10:30 h., cargamos mucho líquido pues la jornada prometía ser intensa y calurosa. Nuestro primer destino sería la ciudad de Lima, hasta allí el camino de tierra y en algunos tramos empedrado con piedras sueltas se hacían sentir en nuestra humanidad y sobre el sillín. El viento sería uno de los protagonistas de este día, ya que lo tendríamos en contra en todo el recorrido lo cual sumaba una dificultad más al calor, en tanto Marcelo y Alepol se separaron del grupo para tomar registros fotográficos de la estación Las Palmas o lo que quedaba de ella. Llegados a Lima almorzamos frugalmente en la plaza principal luego de pasar por su estación ferroviaria. Continuamos viaje siempre pegados a las vías del tren que une Buenos Aires con Rosario. La siguiente parada fue Atucha. En cada detención consumíamos líquido como nafta un motor V8. Ya en la ondulante cuenca del Río Areco los reagrupamientos se hacían necesarios porque comenzábamos a disgregarnos en el camino. Tal fue así que llegados al río mencionado esperamos a los últimos, Ab & Co cerraban el grupo pero seguía faltando Sergio, éste último había pinchado rueda y para colmo no traía inflador entre sus pertenencias pero sí un enorme libro de García Márquez (!). Yo adivino que su intención era aprovechar el tiempo mientras Alepol desandaba el camino para ir en su ayuda y recambiar la cámara.

Mientras algunos se adelantaban y ganaban kilómetros otros esperaban a la escasa sombra que encontraban, en tanto Marcelo y yo nos debatíamos si meternos o no en el río que tanto nos atraía. Como primó la prudencia continué viaje hasta dar con los dos adelantados Juan y Gino que aguardaban a la sombra de un ombú cual dos paisanos fashion con cascos y pingos metálicos de cromoly y aluminio.

Nuevamente nos reagrupamos ya con Sergio socorrido pero ahora estaban faltando Ab & Co… como estábamos a escasos metros de la entrada al pueblo de Alsina decidimos movernos y aguardar detrás de una arboleda en el camino de ingreso al pueblo. La espera discurría entre bromas, risas y chanzas sobre el rendimiento de algunos cuando de repente una blonda y voluptuosa señorita que venía avanzando velozmente en bicicleta favorecida por el viento y aprovechando la soledad del campo, dejaba caer apenas los breteles de sus prendas para permitir que el sol dorara sus hermosos atributos. La dama en cuestión dobló hacía donde estábamos nosotros como venía, sin percatarse de nuestra presencia. Grande fue su sorpresa (y la nuestra!!) pues intentó quitar las manos del manubrio para levantar sus breteles y evitar que algo pudiera quedar expuesto pero por la velocidad con que venía optó por encomendarse a Dios y mantener la dirección del rodado para evitarse un accidente. Para su fortuna y para nuestra desgracia nada quedó expuesto más que un sugestivo escote como una muestra más de las bellezas naturales de los campos bonaerenses. Pasó raudamente ante nuestra atónita mirada y dejó loco a más de uno, se perdió dejando tras de sí una polvareda como si fuera una 4x4 o mejor dicho una 4x2…

Luego de este grato momento entramos al pueblo de Alsina por más líquido, algunos con la esperanza de volver a cruzarse con la sirena campestre, pero allí no quedaría todo…

Hicimos un rápido paseo por el pueblo, luego de aprovisionarnos nos reunimos otra vez para continuar viaje, pero ahora a nuestros dos nuevos amigos se le sumaban además de calambres una avería en los cambios de la bici que los retrasaría un poco más.

Cerca de uno de los accesos a Baradero volvimos a hacer una parada para reagruparnos después de hacer unos 11 Km. con muchísimo viento en contra, calor y tierra. Mientras algunos aguardaban, Juan, Marcelo y yo nos adentramos en una escuela rural a la vera del camino para aprovechar y darnos una manguereada con agua fría de una bomba.

Vimos pasar a Ab & Co que venían fatigados, les gritamos pero no respondieron a los llamados.

Ingresamos a Baradero descendiendo la barranca y costeando todo el Río Baradero. Nos reagrupamos y decidimos hacer toda la costanera, en este punto Ab & Co se retrasan mientras nosotros llegamos hasta el final haciendo todo un recorrido turístico pues algunos de nosotros no conocíamos la ciudad. Desandando el camino pensábamos encontrarnos con nuestros nuevos compañeros pero por algún motivo habían desaparecido. Alepol fue en su búsqueda pero no los halló, optamos por seguir nuestro reconocimiento turístico habitual de las salidas visitando la plaza principal de Baradero, la iglesia, el museo histórico de la ciudad y la estación del ferrocarril como lo hacemos siempre y que es un clásico en este grupo.

Luego del recorrido partimos rumbo a nuestro destino final, San Pedro. Para ello tomamos la única vía que teníamos: la Ruta 9. Fueron 12 Km. sobre la autopista lo cual no es de mi agrado y que por suerte se recorrió rápidamente. Pasamos el Río Arrecifes y luego sobre el Arroyo del Tala, allí nos desviamos por la Ruta 1001 para entrar por la estación Río Tala, hicimos fotos y nos alistamos las gafas adecuadas para encarar el ultimo tirón ya en el crepúsculo de la tarde. En la ruta de acceso el cansancio mío era intenso, por suerte la tarde cayó y el sol no apretaba más pero la oscuridad nos hacía apresurar, pocos kilómetros antes de ingresar a la ciudad, los 7 que habíamos quedado en el grupo dimos alcance a Ab & Co que habían salido directo para San Pedro.

Paramos en la entrada de la ciudad cuando ya era de noche, esperamos que llegaran los últimos compañeros y fuimos por la calle principal hacia el centro en busca de nuestro hotel donde teníamos hechas las reservas.

Después de una entradita triunfal y una vuelta a la plaza enfilamos hacia el Hotel El Ceibo; el cansancio cedió lugar a la algarabía de haber llegado con éxito a destino, bromas y risas habían remplazado los resoplidos del calor soportado durante todo el día. Nos registramos y luego de que me auguraran amplias posibilidades laborales como stripper (bromas internas… San Pedro, ciudad generosa!!) tomamos nuestras habitaciones para darnos un baño reparador y salir a cenar.

Por decisión de una amplia mayoría fuimos a cenar pastas. En una mesa larga de un restaurante compartimos risas y comentarios de nuestras andanzas; de tanto en tanto uno de nuestros nuevos compañeros Ab & Co ubicado en la cabecera de la mesa se ponía de pie lo cual nos hacía pensar que iba a hacer uso de la palabra a manera de discurso pero no era así, ya que se erguía producto de uno de los tanto calambres que lo venían acosando…

Luego de la cena quedaba una última recorrida ciclística nocturna, fuimos por nuestras bicis, algunos deberían retransformar rápidamente su ya silla de ruedas en bicicleta para acompañarnos… dimos la clásica vueltita al perro pueblerina para finalizar agasajándonos en una heladería.

Fin del primer día. Distancia parcial: 117 Km.

 Jornada del domingo 27 de noviembre

Comenzó nuestro día muy temprano pues había mucho para recorrer, tomamos el desayuno en el hotel y nos alistamos para ver la ciudad. Nuestros amigos Ab & Co no nos acompañarían en la recorrida pues decidieron salir directo hacia Zárate pues ya conocían la zona. Quedamos 7 de los nueve iniciales para comenzar el circuito turístico organizado por Alepol en San Pedro. Primero visitamos la Iglesia Nuestra Señora del Socorro, la Plaza Constitución y la estación del ferrocarril. De regreso a la costanera Alepol nos agasajó con una de las famosas y riquísimas ensaimadas sampedrinas. La devoramos frente a las barrancas sobre el Río San Pedro, allí la vista es espectacular, paseamos por la frondosa costanera, visitamos el museo paleontológico y luego de aprovisionarnos partimos hacia la ruta de salida con rumbo hacia Río Tala. El viento esta vez jugaría a nuestro favor, en la ruta de regreso la velocidad era bastante buena, yo paré en uno de los tantos puestos de venta de frutas para comprar un par de naranjas para el camino pero la chica que me atendió insistió en que me las llevara de regalo. En Río Tala visitamos el establecimiento “La Campiña de Mónica y César”, muy monono y pintoresco pero salimos así como entramos. No ligamos nada…

Luego encaramos la Ruta 9 de regreso, esta vez viento a favor y velocidades de 35 km/h con alforjas y todo.

Llegamos a Baradero y allí nos despedimos de Ricardo que optó por seguir camino por la Ruta 9 aprovechando el viento y regresar antes. Entramos a Baradero con el objetivo de almorzar ya que el mediodía estaba haciendo aviso en mi estómago. Unas ricas pizzas de muzzarela y gaseosas nos reconfortaron y más tarde Juan, Alepol y Marce se prenderían a un balde de helado cada uno. En la plaza esperé la partida recostado bajo un tilo que perfumaba el cálido aire de la tarde. Una vez listos salimos al camino que en un principio es de asfalto para luego saliendo de los límites de la ciudad hacerse de tierra. Íbamos en un grupo compacto y a una velocidad sostenida gracias al viento que soplaba a nuestro favor. Al llegar a la Escuela Nro. 12 volvimos a entrar para refrescarnos; esta vez los perros alertaron al encargado que salió a recibirnos y nos permitió disfrutar de esa ansiada agua fría al conectarnos la bomba. Luego de jugar un poco al carnaval y charlar con el casero del colegio, partimos rumbo a Alsina; Sergio había decidido continuar y no hacer la parada así es que nos aventajaba en unos cuantos kilómetros.

Ya en un tren de marcha elevado transitando por el ondulante paisaje campestre me encontraba jalando de un compacto pelotón compuesto por Alepol, Juan, Gino, Marcelo y yo que avanzaba por la tierra a 30 km/h. De pronto a la vera del camino vemos una dama que estaba creo yo realizando algunos trabajos de jardinería en una finca próxima. Yo no la reconocí pero muchos de los presentes aseguraron de que se trataba de nuestra bella y pulposa aparición del día anterior… la sorpresa descontroló al grupo que venía a rueda mío lo que me hizo temer que si disminuía la velocidad me atropellarían porque estaban todos distraídos.

Luego este episodio pasaría a formar parte de las anécdotas del viaje. En tanto Sergio había ganado mucha más distancia de la que imaginamos y nos costó alcanzarlo. En una bajada cruzamos una zanja a gran velocidad lo que cobró una fisura en la veteranísima llanta trasera de Marcelo. Paramos en Atucha, luego Lima donde nos reaprovisionamos y de allí directo a Zárate para culminar las dos jornadas de recorrido y abordar el tren que nos llevaría de regreso.

Fin de la segunda etapa. Distancia parcial: 110 Km.

 Conclusión

Ya en el tren hicimos un recuento de todo lo ocurrido, lo lindo, lo divertido y también la exigencia del viaje. En un momento mientras escuchaba las reflexiones de Alepol sobre las bondades de la bicicleta como máquina eficiente pensé para mí cuántas cosas se pueden disfrutar viajando en algo tan simple sin ir demasiado lejos a bordo de una bicicleta y con amigos.

Un viaje puede implicar miles de kilómetros o apenas un par de cuadras con resultados igualmente ricos o igualmente pobres. Está en nosotros saber descubrir esos sencillos episodios que nos brindarán anécdotas e imágenes y que llenarán mas tarde nuestro registro personal e intransferible de vivencias. De esa forma el viaje puede comenzar ya mismo a la vuelta de la esquina, sólo hace falta disponernos a mirar a nuestro alrededor con suficiente amor y alegría.

Gracias a todos los que participamos de esta vuelta Zárate – San Pedro. Hasta la próxima

*Martín y Alberto (nota del editor)

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