Travesía nocturna
Campana-Capilla del Señor

3 de enero de 200
5

Narración de Lucía Kraljev
 

Nocturna. 19:25 en la Estación Villa Ballester. El tren ya estaba en el andén. Saco boleto, veo varios ciclistas, pero ningún cicloturista.
Me acerco al furgón.
-¿La ayudo, doña?
-Sí, gracias.
Subo pensando (para darme ánimo) que Marcelo subirá en Pacheco, son sólo dos estaciones. El tren no sale a horario, espera a los trenes que llegan de Retiro, demorados. Suben Horacio y Juan Manuel. ¡Bien, más tranquilidad!
En Pacheco sube Marcelo.
Todo en orden hasta Campana, matizada nuestra charla por las risas y voces de 4 amigos que comparten una botella de gaseosa llena de un líquido amarillento dorado.
En Campana buscamos una pizzería. Nos acomodamos en una de pizza libre, pero como nuestra cena iba a ser frugal, decidimos buscar una común (no libre) por cuestión de costos. (Aunque Horacio en realidad no quería hacerla tan frugal). (Fotos 01 y 02).
A las 22 y algunos minutos partimos.
Pasamos por debajo de un puente donde en una salida anterior nos habíamos sacado fotos muy artísticas, y luego por la entrada de SIDERCA y al cruzar la ruta nos internamos por un sendero con bastante basura. Allí seguramente la cubierta de Horacio adquirió el vidrio que nos obligaría a detenernos un poco más adelante para cambiar la cámara. (Foto 04)
MUUUUCHOOOOO, pero MUCHO calor. Cada vez que nos deteníamos el agua corría por nuestra piel y los mosquitos pretendían su alimento. Pedaleando no se sentían el calor ni los mosquitos.

Oscuridad. Las luces delanteras iluminaban, pero yo me guiaba más por las luces rojas del que iba adelante. (Foto 11) En realidad, no veía nada porque los anteojos se empañaban un poco con el polvo del camino y bastante con humedad (¿respiración, transpiración, humedad ambiente?) pero si nos los sacábamos recibíamos la andanada de bichos voladores.

Varias curvas y contra curvas, líneas rectas, una arboleda de eucaliptos, siempre guiados sin error por Marcelo, GPS mediante. ¡Qué maravilla!.
Luego de una curva, vegetación alta a los costados, velocidad, huella profunda que no vi, pierdo el control de la bici, trato de recuperarlo y me topo con la otra huella, no, HUELLÓN, y caigo... no pasa nada, sólo un raspón.
De
algunos caseríos salieron los perros a saludarnos con sus guau-guau insistentes, si se acercaban mucho los encandilaba con la luz de minero que llevaba en la cabeza y rápidamente se callaban y volvían sobre sus pasos.
En un momento, yo iba última pero cercana, tipo fila india y escucho desde adelante que gritan: ¡CABALLO!, sin tiempo de pensar, y sin ver nada escucho pasar por mi izquierda unos cascos al trote que golpean sobre los pastos y unos resoplidos...  Uuuuuh... ya pasó...

Lecciones de astronomía. Buscamos en el cielo y en nuestro relojes la salida de la luna (cuarto menguante) y nos entretenemos reconociendo estrellas y constelaciones (Cruz del Sur, Orión, Alfa Centauro, el Puntero, Las Pléyades, ¡la Vía Láctea!) y pidiendo deseos con las estrellas fugaces... ¡Qué cielo!... Fantástico... Soñado... (Foto 06)
Hasta que al fin... la vemos arqueada sobre el horizonte... rojiza, enorme, radiante... acompañada por Venus... (Foto 10).
A medida que fue subiendo, en algunos tramos pudimos apagar las luces pues su resplandor alcanzaba para ver el camino.
Ya entonces el frescor de la noche se notaba... ¡placer total al pedalear...!
Al llegar a Capilla del Señor decidimos terminar allí el paseo y no continuar hasta Los Cardales como estaba previsto (15 km más)... El tren ya estaba en la estación y volvimos sin problemas acompañados por toda la gente que viajaba hacia sus trabajos. (Fotos 15 y 16)
Al arribar a Victoria nos recibieron las luces del amanecer...

Principal | Galerías de fotografías | Relatos de salidas